En Costa Rica un cuarto de la población adolescente tiene relaciones sexuales coitales antes de los 18 años.
ONUSIDA sugiere 10 pasos para tratar el tema de la prevención del VIH con las personas jóvenes.

San José, 02 de marzo del 2010. Las personas entre 15 y 24 años son las más amenazadas en materia de VIH, situación que hubiera podido prevenirse si hubiesen contado con acceso a información y educación sobre el tema, ya que en la actualidad la juventud no tiene conocimiento sobre cómo se transmite o cómo lo pueden prevenir.
Jóvenes participantes en Concasida mostraron gran interés ante el trabajo realizado por el Programa Conjunto.
Sin embargo, en otros países por medio del acceso a la información, la educación y el trabajo preventivo se están revirtiendo las tendencias en el aumento de la tasa de infección del VIH, según comentó Marianella Vega del Fondo de Población de las Naciones Unidas, UNFPA, en la mesa redonda “Participación activa de los jóvenes en la respuesta al VIH”, realizada en el VI Congreso de Personas con VIH-Sida.
La actividad se dio como parte de las intervenciones del Programa Conjunto “Servicios amigables en salud y educación para la promoción de estilos de vida saludables y la prevención del VIH y el sida” promovido por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Consejo de la Persna Joven (CPJ), en el VI Congreso Centroamericano de ITS/ VIH/ SIDA.
El mencionado trabajo en otros países consiste en inculcar comportamientos más seguros en las personas jóvenes y brindar mayor información. Se ha podido constatar que al contar con la información necesaria, las personas jóvenes logran demostrar su capacidad de tomar decisiones responsables para protegerse y para motivar a los demás a tomar decisiones similares.
“Entre más educación clara, científica y responsable facilitada por fuentes adultas de seguridad y confianza para las y los adolescentes se obtienen conductas de mayor protección, postergación del inicio de la primera relación sexual y mayor uso del condón cuando la población se vuelve sexualmente activa, por lo que la educación y la información no va a exponer a los jóvenes sino más bien los va a proteger”, explicó Vega.
Por lo anterior los expertos recomiendan otorgar un papel fundamental a las personas jóvenes no como sujetos de riesgo sino como agentes de cambio, por ejemplo favoreciendo su papel como educadores de sus pares. “Darles la oportunidad de hacer un cambio y avanzar en la respuesta al VIH, como personas con derechos, responsabilidades y capacidades de desempeñar un papel protagónico como actores y agentes del desarrollo social”, comentó Vega.
Maritza, una joven panameña que tiene VIH, expresó que las personas con este virus reúnen las características y herramientas necesarias para empoderarse y ser agentes multiplicadores, debido a que el trabajo con jóvenes les ha permitido observar sus capacidades para ayudar a mejorar la calidad de vida de las y los infectos con el VIH, orientarlos en el alcance de sus metas y guiarlos para que entiendan que son parte de una sociedad que necesita un cambio para poder avanzar.
“Ser modelo para jóvenes es un compromiso que necesita que nos unamos y trabajemos todos en conjunto, donde lo más importante es hacer un cambio en el país y hacer incidencia para poder avanzar”, dijo la expositora.
Al finalizar la mesa redonda, Vega invitó a reflexionar sobre el trabajo con la juventud en materia de VIH y sida, el cual, afirma, implica un fortalecimiento del empoderamiento y el protagonismo juvenil, sensibilizar al mundo adulto e institucional y favorecer el acompañamiento de otros grupos.