Día Mundial de la Población

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Contador de Población Mundial

Discurso de la Sra. Marcela Suazo Directora de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe del Fondo de Población de las Naciones Unidas

“Acceso Universal a la Salud Sexual y Reproductiva y Prevención del VIH en Jóvenes”

 

 

mini-Marcela_SuazoSaludos  Distinguidos representantes de la Organización de CONCASIDA,Distinguidas autoridades presentes, Queridos colegas del sistema ONU Cuerpo diplomático, Líderes juveniles y demás personas presentes.
Deseo hacer un reconocimiento especial a todas las Personas que Viven con VIH en la región, en especial a las que se encuentran con nosotros compartiendo este importante evento, porque su liderazgo y persistencia ha sido una pieza clave en el avance de las respuestas nacionales y regionales con una perspectiva de derechos humano.

 

Ponencia

Tengo el agrado de dirigirme a ustedes en mi calidad de Directora Regional para América Latina y el Caribe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). Es para mí un honor estar aquí presente hoy en tan importante evento y quisiera aprovechar la ocasión para extender mi especial agradecimiento y felicitaciones a los organizadores de este VI Congreso Centroamericano sobre Sida, así como a las autoridades nacionales, a los financiadores y a cada uno de ustedes, por su participación, que permite que el tema y el compromiso con el mismo se mantengan vigentes en la región.

Casi 11 años han transcurrido desde la primera Reunión del CONCASIDA en San Pedro Sula, Honduras. Sin duda, nuestra región ha avanzado, incuestionablemente, en temas prioritarios, como el acceso al tratamiento, el mejoramiento en la calidad de la atención, la inclusión del tema de las políticas públicas y agendas de la región, así como en la toma de conciencia sobre la necesidad de visibilizar a los grupos más vulnerables a la epidemia y combatir la discriminación y el estigma a las personas que viven con VIH y sus familiares. Hoy, existe en los países centroamericanos un marco jurídico que brinda una plataforma legal en torno al tema del  VIH y el Sida. Asimismo, la sociedad civil se ha mantenido como un socio clave para la promoción, protección y defensa de los derechos de las personas que viven con  VIH y SIDA. Se han logrado importantes avances, en el marco internacional como lo son: la  Declaración del Milenio y la Declaración de Compromiso sobre el VIH, que hace un llamado internacional para una respuesta mundial unificada y efectiva.

La Conferencia  Internacional de Población y Desarrollo (CIPD) y sus procesos de revisión también han sido claves, sobre todo para recordarnos la importancia de vincular el tema del VIH y SIDA con la salud sexual y reproductiva, avanzando así más rápidamente en detener y revertir la epidemia.

A nivel regional, la Convención Iberoamericana de Derechos de los Jóvenes; la  Declaración de San Salvador de Jefes de Estado y de Gobierno del SICA; El Consenso de Quito, de la X Conferencia Regional de la Mujer de América Latina y el Caribe y la  Declaración Ministerial “Prevenir con Educación” de la 1era Reunión de Ministros de Salud y Educación para detener el VIH e ITS en Latinoamérica y El Caribe-, constituyen instrumentos fundamentales que reconocen la centralidad del tema de la prevención en el combate a la epidemia, y enfatizan la necesidad importante de dirigir nuestras atenciones a los adolescentes y jóvenes de nuestra región, tanto como un tema de derechos como de desarrollo fundamental.
A pesar  de estos avances en materia de acuerdos, convenios internacionales y marcos regionales,  la epidemia sigue afectando la región.

La respuesta al VIH y al sida presenta profundas desigualdades al interior de los países, y entre los mismos, y a pesar de los avances normativos, la prevención del VIH sigue siendo una materia deficitaria en la región. La implementación de lo acordado en la Declaración de México “Prevenir con educación”, en agosto de 2008, en la reunión de Ministros y Ministras de Educación y Salud de América Latina y el Caribe, merece especial atención. Es preciso que los gobiernos aumenten su inversión en la prevención del VIH y elaboren respuestas estratégicas basadas en aquellas buenas prácticas ya identificadas. También, es preciso prestar mayor atención a la nueva fase de la epidemia, que tiende a afectar con más fuerza a la población joven, y  femenina.

Los datos del 2007 muestran que en América Latina y el Caribe el 40% de las nuevas infecciones por VIH se registran entre la población joven de 15 a 24 años de edad[1]. De allí la importancia de los países Centroamericanos de aumentar sus respuestas hacia los y las jóvenes, por ser una región en donde en el 2007, el 79% de su población era menor de 39 años de edad, y el 20% lo componía adolescentes y jóvenes de entre 15 y 24 años.

En el año 2007 se estimó que en Centroamérica había un total de 160,000 personas que vivían con VIH, de las cuales la gran mayoría eran menores de 39 años. En base a esta evidencia, podemos constatar que en esta sub región, el VIH y Sida está teniendo un impacto sin precedentes sobre la población joven y adulta joven, que representa uno de los grupos en mayor situación de vulnerabilidad ante el virus.

El impacto de la epidemia en la juventud se agrava antes la disparidad distributiva y la exclusión social, que caracteriza a la región, así como por las desigualdades de género  y  la discriminación y el estigma.

La falta de servicios amigables, sostenidos, donde se brinden a los y las jóvenes educación, información, consejería y servicios de salud no pueden esperar, por el impacto que el VIH y el SIDA está teniendo sobre la población joven centroamericana. Este impacto, como se señaló anteriormente, dificultará que los países puedan aprovechar las ventajas que representa el “bono demográfico”. En la práctica existe mucha resistencia en la región para abordar directa y definitivamente el tema de la educación de la sexualidad para adolescentes y jóvenes, para ofrecerles servicios amigables de salud sexual y reproductiva ajustados a sus necesidades y con la confidencialidad necesaria para garantizar su libre acceso a los mismos. Asimismo, hay mucha resistencia para incorporar la promoción y la educación en el uso del condón, dentro de las estrategias de prevención.

Es por esto que quiero cerrar esta intervención, llamando la atención sobre la importancia de la prevención de la epidemia en la región, la cual deberá ir acompañada de programas educativos sólidos, así como de ese esfuerzo sostenido que han hecho los países en el área de tratamiento. Esto significa enfrentar la epidemia con una respuesta inclusiva, no discriminatoria y con una visión holística.
Este Congreso Centroamericano de VIH, cuyo tema central gravita, sabiamente, sobre nuestra Juventud debe producir valiosos intercambios humanos, técnicos y educativos; pero con especial énfasis debe producir los mecanismos para que se hagan operativos los compromisos políticos que, a la fecha,  se han tomado en la región.

Recordemos, que las personas jóvenes tienen el derecho de recibir información oportuna, veraz y de calidad, que les permita tomar decisiones efectivas en el presente para garantizarse una vida digna.

Las personas jóvenes tienen el derecho de recibir orientación y atención sobre aspectos fundamentales de su salud sexual y reproductiva y tener acceso a los métodos de protección frente al VIH y otras ITS.

Las personas jóvenes son actores estratégicos y protagónicos en la gestión de políticas públicas orientadas a mejorar la respuesta a la epidemia de nuestros países y en la implementación de programas de educación y prevención.

Y deben ser el centro y foco de las estrategias preventivas en la  región. Muchas gracias y éxitos.

[1]  KAISER FAMILY FOUNDATION. 2007.  KAISER FAMILY FOUNDATION, 2007. HIV/AIDS Policy Fact Sheet: The Global HIV/AIDS Epidemic, June 2007. Available at: HTTP://WWW.KFF.ORG/HIVAIDS/UPLOAD/3030_09.PDF

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