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Discurso del señor César Núñez, Director de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe de ONUSIDA, en el acto inaugural del VI CONCASIDA. 02 de marzo 2010

El impacto social y económico del VIH en la juventud

CesarNunez
Es un placer esta aquí con ustedes esta noche en ocasión de la Inauguración del VI Congreso Centroamericano de ITS/VIH/SIDA (CONCASIDA), que por medio de un intercambio científico-social nos invita nuevamente a fortalecer el trabajo multisectorial armonizado en la respuesta Centroamericana al VIH.

Excelentísimo Sr. Presidente de la República, Don Oscar Arias
Su excelencia, María Luisa Ávila, Ministra de Salud Pública,
Su excelencia Karina Bolaños Picado, Ministra de Juventud
Su excelencia, Ana Morice, Vice-Ministra de Salud
Dr. Enrique Beteta Acevedo, Presidente del Comité Regional de CONCASIDA.
Señora, Ruth Linares, Representantes de personas viviendo con VIH y SIDA
Representante de PEPFAR, Heydi Mihm
Autoridades del Gobierno Nacional y Representantes de los Gobiernos de América Central
Sra. Coordinadora Residente de las Naciones Unidas en Costa Rica y colegas de NNUU
Representantes de agencias bilaterales, multilaterales y el Fondo Mundial.
Representante de las Redes Comunitarias
Representante de PEPFAR

Amigos y amigas de la sociedad  civil de Costa Rica y de América Central
Amigos y amigas de la prensa

Muy buenas noches a todos y todas.

Soy portador de un afectuoso saludo del Sr. Michel Sidibe, Director Ejecutivo de ONUSIDA, y de mis colegas Directores Regionales de las Agencias de Naciones Unidas para América Latina y el Caribe.
Es un placer esta aquí con ustedes esta noche en ocasión de la Inauguración del VI Congreso Centroamericano de ITS/VIH/SIDA (CONCASIDA), que por medio de un intercambio científico-social nos invita nuevamente a fortalecer el trabajo multisectorial armonizado en la respuesta Centroamericana al VIH.

Esta noche me enfoco en el Acceso Universal y Jóvenes, ya que a 20 años de la firma y ratificación por la Asamblea General de Naciones Unidas de la Convención sobre los Derechos del Niño, este CONCASIDA nos une muy oportunamente bajo el lema, “Juventud y VIH: Por mi derecho a saber y decidir”.

Desde el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA estamos convencidos que, todos estamos llamados a empoderar los jóvenes para que se protejan del VIH. Tal y como lo señala el Marco de Resultados del ONUSIDA para 2009-2011, uno de nuestros compromisos es priorizar los jóvenes y movilizar con ellos y otros actores de la respuesta al SIDA, una “revolución de la prevención”. Es fundamental dar el espacio a los jóvenes mismos, que ellos nos enseñen y digan cómo mejor responder a sus necesidades, y que tomen el liderazgo de las intervenciones que los protejen.

Permítanme compartir con ustedes algunas reflexiones sobre el impacto del VIH en la juventud:

A nivel mundial en 2008 dos de cada cinco personas infectadas con VIH tenía entre 15 y 24 años. (UNAIDS Outcome Framework: Youth Business Plan - draft)  En América Latina y el Caribe a finales de 2007 se estimaba que 42,000 niños menores de 15 años vivían con VIH. Este número sigue en aumento.

El contexto socio-económico de la región presenta una serie de factores que contribuye a la vulnerabilidad de sus niños, niñas y jóvenes ante VIH. Menciono apenas tres aspectos fundamentales:

La pobreza
La desigualdad y violencia de género, que incluye      el abuso sexual de niñas y niños
La educación

Todos los niños y niñas tienen el derecho intrínsico a la vida, a la garantía de su supervivencia y desarrollo, y derecho a la salud, incluyendo educación y servicios. Desde una perspectiva de los derechos de los niños, es imprescindible que se logre el acceso universal para jóvenes y niños a tratamiento, servicios de prevención, cuidados y apoyo.

El acceso a tratamiento ARV en menores de 15 años llega al 76% en América Latina y el Caribe (82% en América Latina y 55% en el Caribe). A pesar de estos logros en expandir el acceso al tratamiento para jóvenes y niños, todavía existen grandes brechas de acceso a servicios de prevención, y hay limitada disponibilidad de información sobre la epidemia y su respuesta en jóvenes, niñas y niños. Al hablar de juventud y VIH debemos hacer nos  las siguientes preguntas: ¿Estan los niños, niñas y jóvenes involucrados en el desarrollo de programas de prevención? ¿Sabemos lo que piensan los jóvenes sobre los servicios de prevención, tratamiento, cuidados y apoyo del VIH que reciben? ¿Se ajustan estos servicios a sus necesidades? ¿Son adecuados?

La base para una repuesta efectiva en materia de prevención y tratamiento en VIH es una mejor comprensión de las circunstancias alrededor de la epidemia. Es necesario conocer la epidemia para poder determinar las necesidades y las respuestas e iniciativas más efectivas para mitigar el impacto y reducir la tasa de nuevas infecciones.

Debemos reconocer que los jóvenes no son un grupo homogéneo. Sus necesidades varían según su edad, sexo, situación socio-económica, cultural, ubicación geográfica y educación, entre otros. Los servicios que se ofrecen para los y las jóvenes deben reflejar esta diversidad y deben estar fundamentados en el respeto y la defensa de los derechos humanos, sin importar su orientación sexual e identidad de género, ya que el estigma y la discriminación son las principales barreras para acceder a servicios y oportunidades. Es de particular importancia en Centro América considerar el reto de trabajar con jóvenes en riesgo social.

Los derechos humanos de las comunidades afectadas
El estigma y la discriminación obstaculizan el acceso a la prevención y la atención, y contribuyen a exacerbar otros factores de vulnerabilidad, incluyendo la falta de acceso a servicios de educación, salud, entre otros servicios sociales.

En América Latina, y por supuesto en Centroamérica, el Sida se concentra principalmente en las poblaciones más expuestas, incluyendo los HSH, TS (femeninas y masculinas), la comunidad trans, y los usuarios de drogas (inyectables y no inyectables). Las cifras más recientes señalan también un giro cada vez más insinuado donde el VIH está afectando importantemente al grupo de mujeres.

La Prevención es esencial
Debemos enfatizar sobre la prevención, la prevención y la prevención: necesitamos ampliar importantemente la cobertura de programas de prevención.
Si por cada dos personas que entran a recibir tratamiento ARV, se registran cinco nuevas infecciones, no existe presupuesto que pueda pagar por el tratamiento necesario. La prevención es nuestra solución más sensata, sin bajar la guardia en la entrega de tratamientos.

Se debe producir y usar información estratégica sobre la epidemia en los países para identificar dónde está creciendo, para enfocar los esfuerzos en esas áreas y poblaciones, y evaluar, en base a evidencia, los logros y brechas a ser enfrentados. El acceso universal para poblaciones más expuestas solamente podrá ser logrado si las políticas y los servicios reflejan las necesidades de estas poblaciones.

Señoras y Señores,
Reconocemos y felicitamos el compromiso asumido por los gobiernos de América Latina durante la Conferencia Mundial de SIDA en México en agosto del 2008 al firmar la Declaración Ministerial de la Ciudad de México “Prevenir con Educación”,  para fortalecer los esfuerzos de prevención del VIH en la región asegurando el acceso a educación en sexualidad y servicios de salud sexual  y reproductiva integrales y de calidad. Ahora es el momento de actuar en base a este compromiso.

Como expresado por Michel Sidibe, Director Ejecutivo de ONUSIDA, “preparar a los niños y jóvenes para la transición a ser adultos es uno de los grandes retos de la humanidad, con la sexualidad y relaciones humanas en su centro. En un mundo con VIH, responder a este reto es una de las oportunidades más importantes que tenemos para romper la trayectoria de la epidemia.” (UNESCO, International technical guidance on sexuality education, p. iii)

Tenemos que poner los jóvenes al centro de la respuesta y apoyarlos a que lideren:
Podemos expandir el  acceso a testeo y consejería de VIH gratuita para jóvenes;
Podemos evitar que las  madres mueran y los bebés se infecten con el VIH;
Podemos crear un ambiente legal conductivo para la protección de los niños y jóvenes;
Podemos ampliar el acceso a educación y servicios de sexual y reproductiva integral;
Podemos expandir el  acceso a combinación de prevención, incluyendo condones;
Podemos eliminar todas as formas de estigma y discriminación contra las personas viviendo con      VIH y por diversidad sexual;
Podemos asegurar que      las personas que viven con el VIH reciban tratamiento adecuado.

En el año 2010, la presentación de los informes UNGASS y, en particular, los informes sobre Acceso Universal marcan el camino para hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Esperamos que el CONCASIDA sea un espacio que mueva adelante la respuesta al VIH y que todos podamos asumir el compromiso de movilizar una revolución de la prevención. Tenemos la obligación de cambiar el curso de la epidemia.

Los exhorto a enfrentar este desafío, renovar su compromiso a nivel nacional y sub-regional hacia el acceso universal en el contexto de la promoción y cumplimiento de los derechos humanos, con un enfoque en la juventud.

Les deseo éxitos durante este CONCASIDA. Muchas gracias.
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