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| Miércoles, 12 de Noviembre de 2008 |
Lanzamiento del informe Estado de la Población Mundial 2008
Directora Ejecutiva del UNFPA, Fondo de Población de las Naciones Unidas Lanzamiento del informe Estado de la Población Mundial 2008 Londres 12 de noviembre de 2008
Mucho les agradezco que nos acompañen hoy. Una vez más, es un placer estar en Londres para el lanzamiento del informe Estado de la Población Mundial. También me complace dar a conocer el suplemento para la juventud, titulado Generación del cambio: los jóvenes y la cultura, que presenta increíbles historias de jóvenes de todo el mundo. 2008 del UNFPA, Fondo de Población de las Naciones Unidas.
Nuestro informe de 2008 se titula Ámbitos de convergencia: Cultura, género y derechos humanos.
Este informe constituye un llamamiento a la acción, a fin de aumentar los conocimientos y la conciencia culturales y el involucramiento en actividades para promover el desarrollo y los derechos humanos, especialmente los derechos de la mujer. En el UNFPA, promovemos la igualdad de género y la salud reproductiva, y éste es un tema central del presente informe.
La cultura refleja la manera en que pensamos, actuamos y creemos. En todas las culturas—todas las culturas—pueden encontrarse valores y prácticas que infringen los derechos humanos.
Todos sabemos que las tradiciones y las creencias culturales suelen ser más fuertes que las leyes. Lo hemos comprobado al realizar nuestra labor a fin de que se ponga fin a la mutilación o corte genital femenino y al matrimonio en la infancia. En muchos países, esas prácticas son ilegales—infringen las leyes—; no obstante, persisten. Persisten debido a que están profundamente arraigadas en la cultura.
Y hemos comprobado que si queremos lograr mayores progresos, debemos involucrarnos a un nivel más profundo, a fin de propiciar el cambio en las vidas de las personas, las familias y las comunidades. Llamamos a esto: tener sensibilidad cultural.
Los derechos humanos son tarea de todos; y tener sensibilidad cultural y comprender los contextos incumbe a todos.
Tener sensibilidad cultural e involucrarse en una cultura no equivale a aceptar prácticas tradicionales nocivas ni dar carta blanca a abusos contra los derechos humanos; lejos de ello. Al comprender las realidades culturales se pueden poner de manifiesto las maneras más eficaces de cuestionar las prácticas nocivas y promover los derechos humanos.
Uno de los mensajes principales de este informe es que es imposible imponer el cambio desde el exterior; para que sea duradero, es preciso que el cambio sea endógeno.
La cultura es creada por las personas y las personas pueden cambiar la cultura. Es preciso que las comunidades consideren sus propios valores y prácticas culturales y determinen si estos impiden o promueven la vigencia de los derechos humanos. Después, pueden desarrollar los aspectos positivos y cambiar los aspectos negativos.
En cada cultura hay corrientes positivas y negativas.
En cada cultura hay personas que se oponen a las prácticas culturales nocivas y a las conculcaciones de los derechos humanos.
En nuestro carácter de trabajadores para el desarrollo, debemos asociarnos con las fuerzas positivas que propician el cambio cultural, a fin de proteger los derechos humanos y el bienestar de los seres humanos. Nuestra experiencia muestra que podemos colaborar estrechamente con esas fuerzas positivas para lograr el cambio cultural y proteger los derechos humanos.
Constatamos esta situación en el caso de la mutilación o corte genital femenino. Esta nociva práctica tiene un importante significado cultural: se la considera como parte de la transición de la niña a la mujer. Actualmente, estamos colaborando con líderes comunitarios para mantener los aspectos celebratorios de esta tradición y descartar los aspectos perjudiciales, como el corte.
Y también es preciso que cambiemos la cultura dentro de nuestras propias organizaciones de desarrollo. Debemos adoptar un enfoque más participatorio e inclusivo. Debemos escuchar a las personas. Saben lo que quieren y es necesario que les brindemos apoyo.
En el presente informe, desechamos la suposición de que la cultura es sólo un obstáculo para la vigencia de los derechos humanos.
La cultura no es un muro que haya que derribar. Es una ventana para ver, una puerta para abrir y lograr mayores adelantos hacia la vigencia de los derechos humanos.
Para concluir, desearía destacar que lo que ocurra en las vidas de las mujeres, los hombres y los jóvenes, conformará nuestro futuro común. Éste es el momento de iniciar una acción internacional concertada para alcanzar ámbitos de convergencia, como lo sugiere el título del informe de este año.
Ahora responderé a las preguntas que formulen los representantes de los medios de difusión.
Por favor, indiquen su nombre y la organización a la que pertenecen. |
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