Declaración
en el Día Internacional de la Mujer
Mensaje de Thoraya Ahmed Obaid, Directora Ejecutiva del UNFPA
8
de marzo de 2008
Efectuar inversiones en la mujer y la niña, es un
hecho positivo, que produce beneficios.
Este año, en el Día Internacional de la Mujer, el UNFPA reafirma que las
inversiones en la mujer y la niña figuran entre las mejores que pueden efectuar
los gobiernos.
Efectuar inversiones en la mujer equivale a
efectuarlas en las familias, las comunidades y los países. Cuando las mujeres poseen recursos, suelen
gastarlos en la educación y la salud de sus hijos, quienes después tienen
mejores perspectivas de empleo y de vida.
En todas las regiones, al aumentar la participación y los ingresos de la
mujer se reduce la pobreza y se acelera el crecimiento económico.
Si aspiramos a alcanzar los Objetivos de Desarrollo
del Milenio, es preciso realizar mayores inversiones en las mujeres y las
niñas. Ya sea que se considere la
cuestión desde un punto de vista político, económico o de derechos humanos, la conclusión
es la misma: lo acertado es efectuar inversiones en la mujer. Las utilidades son de gran magnitud, para las
propias mujeres y para el mundo en general.
Muchos países y numerosas comunidades ya están haciendo
lo necesario. Han asumido compromisos políticos a fin de instituir políticas y
asignar los recursos necesarios para lograr un mundo en que las mujeres
disfruten de buena salud y seguridad y controlen sus propias vidas
Pero todavía no se efectúan inversiones
de la magnitud necesaria. En algunos ámbitos,
los fondos están disminuyendo, pese al aumento de las necesidades. Esto ocurre con la salud materna y la
planificación de la familia. No es posible
acrecentar el bienestar de la mujer si no se mejora su salud, en particular su
salud reproductiva.
Actualmente, cada minuto una mujer pierde la vida
debido a complicaciones del embarazo o del parto. Más de 200 millones de mujeres tienen
necesidades insatisfechas en materia de métodos de planificación de la
familia. Cada año, el SIDA se cobra las
vidas de más de dos millones de personas y el VIH sigue propagándose,
amenazando vidas humanas, así como el desarrollo y la estabilidad de países
enteros.
Al
garantizar el acceso universal a los servicios de salud reproductiva será posible
mitigar la pobreza, reducir la propagación del VIH/SIDA y satisfacer la
necesidad de planificación de la familia.
Y también podremos reducir la mortalidad de madres, recién nacidos y
niños.
Hoy
hacemos un llamamiento a los gobiernos para que acrecienten sus inversiones en
la mujer y la niña. Exhortamos a todos
los aliados a efectuar inversiones en los sistemas nacionales de salud, la
capacitación del personal que atiende el parto y la planificación de la
familia.
Debemos tener presente que salud es riqueza. Al efectuar inversiones en la salud reproductiva
y el bienestar de la mujer, aumentarán nuestras posibilidades de alcanzar los
ODM y plasmar en la realidad la igualdad entre los géneros.
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